hombre haciendo una foto de frente

Cómo gestionamos la marca personal digital en el ámbito directivo

Una de las líneas de trabajo de Blackpool es la gestión de la marca personal en el ámbito directivo.

Este concepto no debe referirse únicamente a los profesionales autónomos que se venden a ellos mismos como si fueran una marca, sino a cualquier persona que quiera gestionar su reputación en internet. Es decir, la identidad digital: quién eres en internet.

Una persona, en el día a día, de forma presencial, cuida su imagen, sus acciones y sus palabras en su relación con los demás. La forma en la que actuamos nos define como personas y/o profesionales.

La marca personal digital consiste en trasladar lo que somos y lo que hacemos a internet, porque es una extensión de nuestra vida y de nuestro trabajo, incluso con más alcance que en persona.

Es cierto que al trasladar esta imagen escogeremos lo mejor de nosotros mismos pero no podemos construir una marca que no se corresponda con la realidad, porque no sería honesto, y jugaría en nuestra contra.

¿Por qué en el ámbito profesional?

Es muy probable que tú mismo/a, lector/a, hayas buscado a algún compañero, jefe, cliente o proveedor en internet. El motivo es conocer más a esa persona con la que trabajas, a la que quieres contratar o con la que te unirás en un negocio. Por lo tanto, la marca personal digital es fundamental para reforzar las relaciones profesionales.

Esta sería la necesidad principal, y luego hay tres casos que son los que más nos encontramos:

1. La persona desconoce el uso de las herramientas digitales

Muchos directivos que se han ganado una gran reputación a lo largo de los años, se encuentran con la barrera digital, en ocasiones por la edad, y desconocen cómo actuar en internet o no se sienten cómodos. Son profesionales de prestigio que ven cómo a nivel digital no tienen el mismo peso. Se da la contradicción de que como los grandes directivos, por lo general, suelen ser mayores, la brecha digital es mayor y la reputación en internet, menor.

2. No tiene tiempo para gestionar su marca en internet

Este es el caso más habitual. La gestión de la identidad digital requiere tiempo. Hay que escribir, publicar, compartir, comentar… Y el día a día de muchos profesionales es tan intenso que no tienen tiempo para hacerlo ellos mismos.

3. Necesita un impulso extra para la venta

Este directivo ya conoce las herramientas y el entorno, pero necesita una presencia mayor. Una parte importante de su negocio es digital y necesita más alcance para distinguirse de la competencia y comunicar con éxito en internet.

En cualquiera de estos casos, el directivo, además de trabajar su marca personal será embajador de la marca de su empresa, en los aciertos, pero también en los errores, por lo que la responsabilidad es alta.

Para el proceso comercial es muy importante. Lo explica Laia Morales, socia directora de Barna Consulting Group y experta en ventas y marketing:

“Hoy en día disponer de una buena marca personal ya no es una opción. Los clientes, proveedores, recruiters, compañeros… todos nos buscan en alguna ocasión a través de Google. El cómo te proyectas -o te vendes- a través de los canales “digitales” tiene cada vez más importancia, pues cada vez un mayor número de interlocutores utilizan frecuentemente estas vías para buscar información, y hasta en el 57% de los casos se toma una decisión de compra en función de la impresión que la identidad digital ha causado. La marca personal digital es, en muchos casos, la versión actual de la “primera impresión”. Antiguamente un buen vendedor debía presentar unas tarjetas de visita impolutas y debía ir adecuadamente vestido y aseado. Hoy no solo eso cuenta, sino también debe tener un perfecto escaparate digital. La habilidad de gestionar tu privacidad y construir tu propia marca ya es clave para la gran mayoría de perfiles profesionales.”

¿Cómo se realiza el apoyo a la gestión de la marca personal?  

1. Briefing y diagnóstico

Cuáles son sus objetivos de negocio, mensajes clave, personalidad, socios, empresas e instituciones de las que forma parte, etc.

Se investiga cuál es el punto de partida:

  • Posicionamiento en Google.
  • Si tiene web o blog, en qué redes sociales está y con qué regularidad publica.
  • Escucha activa: ¿qué dicen de él en redes sociales, webs, blogs o medios?

2. Definición de la estrategia

Son las acciones necesarias para conseguir los objetivos.

Qué se va a hacer, en qué canales, con qué frecuencia, lenguaje (guía de estilo)… Y cómo se concretará la colaboración. Por ejemplo: gestionará Twitter y se dará apoyo en el resto de redes; solo se trabajará en Linkedin; se redactarán contenidos en base a ideas o documentos; o se dará forma a artículos en borrador.

Cada caso es único y depende del volumen de trabajo, la habilidad o la prioridad del directivo.

3. Gestión

Puesta en marcha de las acciones. Normalmente el apoyo en gestión se mide en horas mensuales de dedicación, que pueden distribuirse en diferentes acciones en función de las prioridades.

4. Medición de resultados

Se realiza un seguimiento cuantitativo y cualitativo de los resultados obtenidos (visibilidad, seguidores, leads, sentimiento…) y se valora lo que se ha conseguido, proponiendo qué se puede mejorar y qué oportunidades hay.

Este esquema de trabajo es muy similar al de un proyecto de apoyo en comunicación y marketing digital para una empresa u organización, pero en el caso de la marca personal hay que tener en cuenta algunas características particulares:

  • La reputación digital no es solo lo que tú publicas, sino lo que los demás dicen de ti.
  • Se puede tener una buena reputación digital sin estar en internet, pero no está bajo tu control y en caso de crisis no tendrás un canal para ofrecer información directa y sin intermediarios.
  • El apoyo en la gestión de la marca persona no debe crear o suplantar una personalidad sino de trasladarla de un entorno a otro.
  • Cuanto más se conozca y entienda a la persona, mejor.
  • Si esperamos de las empresas que sean cercanas y transparentes, de las personas todavía más. No debe basarse únicamente en vender su producto o servicios sino de conectar con su comunidad y establecer lazos.
  • El apoyo externo en la comunicación debe limitarse: recomendamos no establecer conversaciones en nombre de la persona, sino avisar para que esta dé una respuesta.
  • En el caso de políticos, donde la transparencia ha de ser máxima para evitar crisis de comunicación, se indica que el perfil en redes sociales lo lleva el equipo salvo que se indique lo contrario (normalmente con las iniciales como firma).
  • Hay que aprovechar el vínculo con instituciones para reforzar mensajes y aprovechar sinergias en las redes.
  • El directivo debe seguir todo lo que se ha publicado porque, en ocasiones, aunque no tengas respuesta a un post o tuit, cuando te vean en persona te la pueden dar.
  • Cuanto más fluida sea la relación entre el directivo y el equipo (avisar de noticias, eventos, publicaciones…), mejores resultados se obtendrán.
  • Se recomienda realizar una formación sobre tecnologías y usos para que el directivo pueda publicar cuando quiera y aproveche las posibilidades de los entornos digitales.
  • Bonus: como consultores es un placer trabajar con personas con talento.

Podríamos seguir con más recomendaciones y lecciones aprendidas cuando se gestionan perfiles personales pero la conclusión principal es la importancia de planificar la estrategia como si se tratara de una empresa, entender muy bien a la persona y en el mejor escenario, contagiarle la pasión por la comunicación en internet.