¿El socorrista que no atendió a un niño en catalán es un bulo?

Un periodista debe contrastar sus fuentes para asegurar que lo que está explicando es verdad. Esto no se cumple siempre y por eso la reputación de los profesionales y medios es distinta. Por ejemplo la BBC dispone de un inventario fotográfico de armas que les sirve para comprobar que las imágenes que reciben corresponden tanto a una zona como a un grupo armado determinado.

A través de los medios sociales, un ciudadano anónimo, ajeno a cualquier compromiso con la verdad, puede publicar o difundir informaciones falsas. Y para rizar el rizo, que los medios se hagan eco. Este hecho es gravísimo cuando ocurre en el ámbito de las emergencias porque puede influir en la seguridad pública, y también cuando afecta a personas cuya imagen se hace viral.

Es el caso de la usuaria de Facebook que ha denunciado a un socorrista por negarse a atender a su hijo, al que había picado una medusa, por dirigirse a él en catalán. Al escribir estas líneas más de 10.000 personas han compartido el post con tres imágenes del profesional.

Como nos parecía muy improbable que un socorrista actuara así, fuimos a la fuente para valorar su credibilidad. Su comentario empieza y acaba en mayúsculas pidiendo la máxima difusión, y la combinación de una madre preocupada, su hijo herido y el ataque, no ya a la lengua, sino a las personas que lo hablan (“compartid para que no se ponga a más catalanes en peligro”) hacen el resto para que el post corra como la pólvora.

Como la historia nos parecía del todo inverosímil, a las pocas horas volvimos al hilo de Facebook para ver cómo evolucionaba, y nos encontramos un mensaje de una testigo explicando que eso no fue lo que ocurrió, que el socorrista le dijo a la mujer, “sin faltarle al respeto”, que fuera a la caseta de socorro porque él no podía abandonar su puesto de vigilancia. Ella se indignó y fue a buscar el móvil amenazándole con una denuncia, según la testigo.

Proactiva, la empresa responsable, ha anunciado que ha abierto una investigación pero señala: los heridos se atienden en el puesto de socorro y no en el de vigilancia.

El comentario de la testigo fue borrado por la denunciante y configuró su Facebook para que solo pudieran comentar sus amigos.

La Vanguardia, Diari Ara, Diari de Girona, Nació Digital, VilaWeb, Antena 3 y 324.cat, entre otros, se han hecho eco de la denuncia de la madre, algunos incluso dando por hecho su veracidad en el titular.

No sabemos quién tiene razón, solo que la duda parece evidente. Tampoco hay que valorar ideologías porque estos hechos son transversales. Pero nos preguntamos:

¿Han pensado los medios y los que han compartido el post en las consecuencias para el socorrista al difundir su imagen? ¿En el daño a Proactiva? Y sobre todo, ¿en el discurso del odio que se está produciendo en sus comentarios y canales sociales por un hecho que podría ser falso?